viernes, 4 de abril de 2014

Las preguntas de los niños.





Estaba en la mesa del salón sentada al ordenador y vino la peque de mis dos hijas a decirme que habia terminado los deberes. Siete lustrosos y espabilados años que empezaron a pulular a mi alrededor como esperando que algo sucediera.
Después de un rato de ir y venir por fin me dice:
- Mamá, tú qué elegirías tener ¿Branquias o alas?
Me quedo un rato pensando en lo que le habrá llevado mentalmente a preguntarme eso, creyendo que los deberes de ciencias tendrán algo que ver,  y al final le respondo.
-Yo, alas. Lo tengo claro.
Se queda un rato pensativa y sigue preguntando:
- Y qué prefieres ¿Tener dos hijas como nosotras o que haya paz en el mundo?
Le miro. Ahora ya medio flipando por la relación entre las dos preguntas. Ninguna. La respuesta también la tengo nítida,  me quedo con mis guerreras hijas y que el mundo se mate si hace falta. Que le vamos a hacer si el  amor de madre es así. Esa réplica tan clara que te viene a la cabeza te deja un mensaje residual de lo mala persona que eres. La decisión es demasiado rápida, no dudas un segundo.
- Por supuesto que dos hijas como vosotras.
Sonríe satisfecha. Si  le hubiera dado otra respuesta no sé qué me habría soltado la criatura.
- Y entre saber una verdad horrible... -continua- o no saberla ¿Qué eliges?

Aquí empiezas a pensar qué será lo que ha hecho, si habrá inundado su cuarto jugando con la piscina de las pin y pon,  la habrá liado en el cole o si habrá vendido a su hermana por cuatro cromos.
- ¿Por qué? ¿Qué ha pasado? ¿Hay alguna verdad horrible que deba conocer?
- No. Nada. Simple curiosidad.
-¿Seguro? ¿No hay algo que tengas que contarme?
-Seguro mamá. Sólo pensaba.

¿Sólo pensaba? ¿Pero en qué piensan los niños de ahora? ¿A quién le han tocado hijos de esos que preguntan de dónde vienen los niños?
Una facilita por favor. Me refiero a la pregunta. Lo de la hija...
Como ella misma dice:  "Lo que toca, toca"

5 comentarios:

  1. Yo también era de ese tipo de preguntas... no sé cómo mi madre no me tiró por la ventana. El colmo fue cuando con 10 años le insistí a mi padre para que me explicara que era eso de la bolsa y cómo se jugaba. Y cuando me lo explicó como buenamente pudo, le pregunté qué encontraba la gente de divertido en jugarse en dinero. Así que no te quejes ;)
    Un beso!

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  2. Adoro esa época de las preguntas dificiles, luego llega la que no preguntan y te toca ir detrás recomponiendo corazones rotos....

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  3. Jajajaja! Lo que son los enanos y sus preguntas "a bocajarro"... A mí, a veces, me deja totalmente noqueada, pero me encanta!Luego, cuando seamos mayores, recordaremos esos momentos únicos de apuro y desconcierto, y a buen seguro nos harán sonreír tanto cómo ahora...
    Un beso!

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  5. Me alegro muchísimo que vuelvas a escribir con tanta vitalidad, ahhhh y felicidades un poco atrasadas. Un beso muy grande de tu prima

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