martes, 27 de septiembre de 2011

El pupas de mi casa.


Cuando éramos pequeños le tenía que engañar para que jugara conmigo. Mi hermano el futbolero, llamemosle F., era un chico, chico, de los de destrozar cochecitos y dar patadas al balón, así que lo de jugar a las muñecas tenía que ser a base de engaños y cuentos chinos. Algo así : " si juegas conmigo a las casitas, luego yo juego a los coches", y el pobrecito se dejaba engañar por su hermana mayor y caía en la trampa, pero la muy bruja (seaseyo) después no cumplía con lo pactado y le dejaba tirado como a una colilla. Aún así y por alguna extraña razón él caía una y otra vez en esta truco-mentira de hermana mayor.
Claro que no siempre jugábamos a lo que yo quería. A veces también hacíamos carreras de mandarinas. Eran como las carreras de relevos, pero en vez de dar el relevo a alguien, comíamos un gajo y seguíamos corriendo, y así hasta que terminábamos la mandarina. Era la mejor y la más divertida manera de comer fruta. Estos juegos eran siempre en el tiempo libre que le dejaban sus partidos de fútbol, que mi hermano vivía por y para el fútbol, así que como yo no compartía esa afición , ni si quiera iba a verle a los partidos. Una vez, siendo ya mayores, se me ocurrió ir a verle y le dieron un balonazo que cayó inconsciente al suelo. Casi me da un infarto, por no decir que podría haberme lanzado al campo a matar al de la patadita, pero una y no más, a mi no me pillan en otro campo. Y es que mi pobre hermano F. no está entero. Era a él al que le tocaba siempre todo así que un día, mientras yo le iba sujetando para que no se cayera porque iba mareado por una otitis, se me escapó, y se dio con los dientes en una barandilla de hierro. Así fue como perdió parte de un paleto. Más tarde, en un movimiento eufórico provocado por la risa se dio con una mesa y perdió parte del otro paleto. Le quedó un pequeño triángulo entre los dos paletos.
En uno de nuestros veranos, jugando con nuestro perro Roco y en un ataque de amor hacia mi hermano le mordió sus partes más blandas. Gracias a Dios no tuvieron que hacer intervención alguna, y tengo que decir que tengo una sobrina preciosa, así que todo funciona a las mil maravillas. Pero aquí no termina la cosa , lleva tornillos en la rodilla y en la mandíbula (también de una patadita futbolera) así que no sé si tengo un hermano o a Frankenstein en la familia, porque está reconstruido enterito.

En cada familia hay una oveja negra. En la mía no, pero si hay alguien que se lleva los récords de todo y que podría aparecer en el Guiness familiar, ése es F. Es el que más vasos de leche derramó en la mesa (era pequeño y quería llamar la atención ),el que más chaquetas perdió abandonadas en la portería del campo de fútbol, el que más orujos bebió con el estomago vacío (con las consecuencias que os imagináis , pero es que era adolescente y pretendía llamar la atención ), el que más veces ha pasado por el quirófano (era grande y quería llamar la atención, pero ¡hasta seis veces!, es un notas), el que más besos reparte y más cariño da, y sin duda sin duda, el que más carcajadas hace soltar a cada miembro de la familia.
Es una de las personas con las que más me río, que mejor buen rollo me da, siempre positivo, de buen humor, parece mi hermano mayor en vez de ser más pequeño, porque es como un padre (¡un peñazo!) . Cuando vivía con él en casa de mis padres nos mareaba con una canción de Roberto Carlos,y es que él sólo quería mirar los campos, tener un coro de pajarillos y un millón de amigos, y tantas veces la escuchó y la cantó , que se hizo realidad y amigos tiene para dar tomar.Pero es que si yo no fuera su hermana, también me encantaría ser amiga suya.

9 comentarios:

  1. De todas formas debe ser invencible si ha superado todo eso.

    Ya te vale con lo de las casitas...

    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. jajajajaja ¿quien de nosotras no ha engañado para que su hermano juegue con ella a las muñecas y cocinitas?
    Pues F. debe estar hecho de un material especial para aguantar su vida jejeje
    ¡Olé las entradas bonitas!

    ResponderEliminar
  3. Joer, y yo que pensaba que era una pupas, pero F me supera con creces. Qué bueno lo de engañar así a tu hermanito, pobre (ni caso, que para eso eras la mayor, para aprovecharte XD).

    ResponderEliminar
  4. Las historias de hermanos da par un Post kiloñétrico , siempre peleando , siempre riñendo...pero siempre ( o casi siempre ) queriéndose con locura, al menos es mi cao con mi hermana.
    Por cierto, te envié fotos de casas alrededor de La Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia ¿¿¿alguna de ellas era donde tu vivias ???, la curiosidad me corroe , apenas me deja respirar ;).
    Un beso Cris

    ResponderEliminar
  5. cierto...Kiloñétrico no existe, queria decir, Kilométrico...por favor , no pruebes a escribir un comentario con la habitación a oscuras .....suceden estas cosas.;););):

    ResponderEliminar
  6. Tú hermano no será del Atlético de Madrid?
    Mae mía, eso es ser pupas.

    Aunque si yo fuera él, estaría super orgulloso de haber inspirado este post. Es un puntazo.

    ResponderEliminar
  7. Realmente es un texto enternecedor de esos que rebosa de tu cariño a F. Claro que por otra parte esto es lo último que le faltaba al pobre. Que su hermana la manipuladora publicara a los cuatro vientos. Todas estas “dolorosas” intimidades. XD ¿Era necesario contar lo del perro? Más que un pupas lo que es el pobre F es un santo. Un beso.

    ResponderEliminar
  8. Toro, jugar a las casitas no está tan mal.Tienes que probarlo.

    Naray, y creo que me he quedado corta con las operaciones, que seguro me he dejado alguna en el tintero.

    Dra. Anchoa, aunque parezca que no, siempre hay alguien que nos supera.Y yo no era tan mala, sólo reclamaba un poquito de atención, hombre, que no tenía hermanas.

    Miguel,ya no tenemos edad para hacer las cosas a escondidas, por favor enciende la luz que no pasa nada. Me llegaron las fotos, gracias.

    Fiebre, mi hermano toda la vida de la Real Sociedad,ganara o perdiera.Hasta el final.

    Juan Adrés, pues mira que aún no me ha dicho nada. Lo mismo airear sus "dolorosas intimidades" le ha dejado sin palabras (hacia mí).

    ResponderEliminar
  9. ¿¿¿ Eso significa que puedo encender la luz de la despensa cuando esté atiborrándome de mermelada de frambuesa, que mi madre esconde en la última estanteria ???...pues habérmelo dicho antes, la cantidad de escobazos que me habria ahorrado;);).Un beso Cris.

    ResponderEliminar